Su habitación también crece: cómo adaptar el dormitorio de tus hijos/as en cada etapa
Su habitación también crece: cómo adaptar el dormitorio de tus hijos/as en cada etapa
Primero está la cuna. Después llega su primera cama, las cajas llenas de juguetes y ese espacio libre en el suelo donde pueden pasar horas jugando. Casi sin darnos cuenta, aparecen los libros del colegio, los deberes, el ordenador, más ropa, otros gustos y, sobre todo, la necesidad de tener un espacio propio.
A medida que niños y niñas crecen, sus habitaciones también necesitan evolucionar. Pero adaptar la habitación de nuestros peques a cada nueva etapa no significa necesariamente cambiar todos los muebles y empezar de cero.
Una buena planificación, muebles versátiles y soluciones de almacenaje pensadas a largo plazo pueden hacer que el dormitorio vaya transformándose a medida que cambian sus necesidades.
¿Cómo podemos conseguirlo? Repasamos los principales cambios desde la habitación de bebé hasta un dormitorio juvenil pensado para acompañarles durante muchos años.

Habitación infantil de Muebles Amets
Ya no es un bebé: la primera gran transformación
Pasar de una habitación de bebé a una habitación infantil supone mucho más que sustituir la cuna por una cama.
Durante los primeros años, el dormitorio está pensado principalmente desde el punto de vista de las personas adultas: necesitamos espacio para cambiar al bebé, guardar ropa, organizar pañales y tener todo lo necesario a mano. A medida que crece, el protagonismo cambia. Ahora es el niño o la niña quien empieza a utilizar realmente la habitación.
Es el momento de favorecer su autonomía y crear un espacio en el que pueda jugar, descansar y empezar a mantener cierto orden.
La primera cama suele ser el cambio más evidente. Dependiendo de las dimensiones de la habitación, podemos optar por una cama convencional, una cama con cajones inferiores o incluso una cama nido si queremos disponer de una segunda cama para visitas en el futuro.
También cambia el almacenaje. Juguetes, cuentos y materiales creativos empiezan a ocupar buena parte de la habitación, por lo que conviene incorporar cajones, módulos bajos, estanterías y soluciones fácilmente accesibles.
Y hay algo especialmente importante durante esta etapa: no llenar demasiado el dormitorio. Mantener una zona libre permite jugar cómodamente y hace que una habitación pequeña resulte mucho más funcional.

De habitación infantil a juvenil: cuando jugar deja paso a estudiar
Probablemente sea la transformación más importante: llega un momento en que los juguetes van perdiendo protagonismo y empiezan a llegar libros, material escolar, dispositivos electrónicos y nuevas aficiones. El dormitorio deja de ser principalmente un espacio de juego para convertirse también en zona de estudio y espacio personal.
Es entonces cuando el escritorio adquiere verdadera importancia: si disponemos de pocos metros cuadrados, una solución a medida puede permitir integrar escritorio, estanterías y almacenaje en una misma composición, aprovechando paredes o rincones que de otra manera quedarían inutilizados.
Siempre que sea posible, conviene situar la zona de estudio cerca de una fuente de luz natural y disponer de una superficie suficientemente amplia para trabajar cómodamente. También tendremos que empezar a pensar en cuestiones que años atrás apenas importaban: iluminación específica para estudiar, enchufes accesibles, espacio para un ordenador o almacenaje para libros y material escolar.
La cama también puede evolucionar. Las camas con cajones, las camas nido, las literas o las soluciones abatibles pueden ayudarnos a aprovechar mucho mejor una habitación juvenil pequeña.
Y no solo cambia la cama. También cambia, y mucho, lo que necesitamos guardar. Hablemos de su armario: la ropa de un niño o una niña ocupa relativamente poco espacio, mientras que durante la adolescencia aparecen prendas más voluminosas, abrigos, calzado, mochilas, complementos y material deportivo.
Por eso, cuando diseñamos un armario a medida para una habitación infantil o juvenil, merece la pena pensar más allá de las necesidades actuales. Baldas regulables, barras que puedan modificarse, cajones interiores o módulos adaptables permiten reorganizar el armario a medida que pasa el tiempo. Puede que hoy necesitemos mucho espacio para ropa doblada y, dentro de unos años, más barras para colgar. Diseñar un interior flexible desde el principio puede evitar tener que sustituir el armario completo más adelante.

De adolescente a joven: su espacio propio
Llega un momento en el que aquella habitación llena de juguetes prácticamente ha desaparecido. La adolescencia y la juventud traen consigo una necesidad cada vez mayor de intimidad y de identificación con el espacio. La habitación ya no es simplemente el lugar donde se duerme o se estudia: es su pequeño territorio dentro de casa.
Por eso, en esta etapa también resulta importante escuchar. Los colores que elegimos cuando eran pequeños quizá ya no les representan. Los objetos decorativos cambian, las paredes se llenan de fotografías, recuerdos o láminas y aparece una estética mucho más personal.
No siempre hace falta cambiar los muebles. De hecho, si anteriormente hemos elegido mobiliario de líneas sencillas y colores relativamente neutros, podemos transformar por completo el dormitorio renovando textiles, iluminación, decoración o color de las paredes.
Una cama de calidad, un buen armario y un escritorio funcional pueden seguir siendo perfectamente válidos. Cambia todo lo que ocurre a su alrededor.
Y el escritorio también evoluciona: la pequeña mesa utilizada para pintar durante la infancia poco tiene que ver con las necesidades de una persona adolescente o joven. Con el paso de los años aumenta el tiempo dedicado al estudio y aparecen ordenadores, pantallas, libros y otros dispositivos. Por eso, la zona de trabajo debe ganar en superficie, ergonomía y capacidad de almacenaje. En habitaciones pequeñas, aprovechar la pared puede ser especialmente interesante. Un escritorio a medida combinado con estanterías superiores, cajoneras o módulos cerrados permite concentrar diferentes funciones en muy pocos metros.
Además, pensar desde el principio en una zona de estudio cómoda puede hacer que el mismo escritorio continúe funcionando durante el instituto, la universidad o incluso los primeros años de trabajo desde casa.



